20100817

II. Postales de Posmópolis

En Posmópolis no hay latitudes que señalen la ubicación de nuestra presencia física. Quizá la de nuestra ausencia. (Presencia. Ausencia. ¿Acaso esas categorías existen?).



En Posmópolis hay señales intermitentes (como la de aquellos coches varados a plena noche) que en ocasiones llegan a señalar las latitudes de nuestra existencia: la respiración de nuestra angustia, la liberación del orgasmo, la conversión hacia la muerte.




Posmópolis es una ciudad que llevo dentro, en el fondo del cuerpo, pero como el alma ¿dónde ubicarla?, ¿es acaso ello posible?, ¿es que Posmópolis realmente existe?





Posmópolis es una ciudad sin alma, pero es un lugar con cuerpo y carne. Cuerpo y carne dan lugar a momentos e instantes, es decir, a breves lapsos donde la escritura se asoma, dice algo, parece estar diciendo algo, pero lo único que dice es el tránsito (el decir) de su máscara.




He estado en Posmópolis. La he visto desnuda, la he visto sin esa máscara y apenas con un velo que deja percibir mínimamente su piel. No es una piel lisa, constante. Tiene relieves, arena, asfalto, tiene horas y eternidades que no llegan. He estado en Posmópolis, he estado en esa palabra. Me ha matado.




Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100812

Postales de Posmópolis


En Posmópolis, la industria porno está conformada por 2 familias integradas por actrices, directores, guionistas y teóricos y académicos universitarios.


En Posmópolis, la cancha del Atlético Posmópolis se localiza en el pozo más hondo del Centro Hundido. La profundidad, entonces, atraganta el júbilo, el folclore. La única señal de vida posible es cuando, de vez en vez, una bandera del estadio se desprende del asta y vuelva por los aires.


En Posmópolis el único sindicato organizado y con una base sólida y leal es el Sindicato del Ocio y del Tiempo Libre.


En Posmópolis, al centro de la plaza del Centro Hundido, hay una gran pluma que contiene, en su interior, tinta seca, milenaria, único rastro y testigo viviente de los fundadores de la Posmo.


En Posmópolis, el Ministro del Sector Químico y la Embajadora de Posmópolis observan la ciudad desde uno de los pocos sitios con vista panorámica: el Panóptico.


En Posmópolis se disimulan las enfermedades físicas, pero éstas resultan evidentes en la escritura.


En el diccionario real de Posmópolis el único nombre propio es: Escritura.


En Posmópolis, la palabra que introdujo la contaminación fue Amor.


Nadie ha estado en Posmópolis. ¿Es que acaso eso existe?


Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100809

Ciudad textual


Frente al espacio vacío que tendría que significar y fecundar, el General Eduardo Ramírez Pedrajo indicó al Ejército Revolucionario y Poético apresurar el paso hacia la conquista de lo que después sería la Posmo.


El Ejército, antes de emprender el viaje definitivo hacia la conquista, contempló el panorama. Entre ambos mediaba un abismo: una ciudad textual con ríos como renglones que se estrellan en la nada.


20100804

Los actos del instinto, los deseos desenmascarados y una existencia que sin máscara horroriza.


El Secretario del Ministro Químico me becó para vivir durante un tiempo en La Posmo. El objetivo de mi investigación era develar si la obra literaria del Escritor Sin Cabeza contenía sustancias mutagénicas. Al ir a la Biblioteca Estatal de Posmópolis, ubicada en las cercanías del Centro Hundido, me dijeron que no tenían conocimiento de la obra literaria del Escritor sin Cabeza y, por lo tanto, si ésta contenía sustancias mutagénicas.


Me perdí entre los callejones hundidos, empedrados y llenos de baches del Centro Hundido de la Posmo. En la plaza, a un lado del karaoke y del asta bandera erguida pero vacía, sin sustento que ondear por el aire, encontré al Escritor sin Cabeza. La gente le aplaudía, lo ovacionaba aunque también había algunos que le repudiaban: no se dedicaba a escribir, solamente operaba las palabras.


Sin importarle la economía del ruido, El Escritor sin Cabeza abrió con un bisturí el cuerpo de una de las palabras físicas. Entendí el por qué de la ovación y del repudio: al abrir en partes las palabras la operación arrojaba una evidencia: que en el interior de las palabras están los actos del instinto, los deseos desenmascarados y una existencia que sin máscara (sin palabra) horroriza.


20100803

Posmópolis es un texto para la muerte.


El Escritor sin Cabeza emprendió un viaje hacia las llanuras de Posmópolis, no sin antes rodear el altiplano y mojar sus pies con el agua santa de la Costa de Posmópolis.


Cada vez que el Escritor sin Cabeza emprendía un viaje hacia las llanuras de Posmópolis, su deseo era claro y a la vez obtuso: traer a la Posmo palabras físicas.


La claridad residía en el propósito del viaje: recoger y llevar palabras físicas: el verbo es puro. Lo obtuso consistía en qué nos dirían esas palabras: el adjetivo es equívoco.


Al retornar a la Posmo, El Escritor sin Cabeza sacó de su bolsillo una serie de palabras físicas: entre ellas estaba la palabra "Muerte".


El Escritor sin Cabeza sembró la palabra. La cultivó. La bordó lo suficiente para que ésta no se desperdigara entre los textos, pero que sí se vertiera entre las corrientes de los renglones, de los párrafos, de los puños y memoria de los lectores y escritores de la Posmo.


Así, la palabra con cuerpo (cuerpo maldito, cuerpo bendito) contagió a quienes habitaban la Posmo.


Pese a que es texto, pese a que es palabra y que no es carne (aunque hayan palabras que encarnan) la palabra física, la palabra muerte, borró la frontera entre realidad y ficción: en ambas categorías el origen, trayecto y final, lo marca esa palabra: Muerte.


En Posmópolis somos textos para la muerte.

20100802

Posmópolis: la palabra en sí misma.


En Posmópolis todas las calles van hacia el centro hundido porque transitar en la ciudad tienen un sentido: circular hacia la palabra.


En Posmópolis el centro hundido es el lugar de la palabra.


En Posmópolis vamos hacia la palabra: una palabra que vivimos, pero que desconocemos, presente por su ausencia, única por su contaminación de imágenes.


En Posmópolis una de esas palabras es la angustia. Tal angostura, al transitar y caminar en el centro hundido de La Posmo, un respiro y sólo breve porque la libertad, en Posmópolis, es metafísica, es la muerte en sí misma.


Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100727

Equis


Cuando Divine parió al Mostro de Posmópolis y al Muchacho de los Ojos Tristes, la musa de Posmópolis (que cada fin de semana servía cervezas en el bar "La Cosa en Sí" del Centro Hundido de la ciudad) les dijo a manera de iniciación, a manera de poner en sus oídos las primeras palabras físicas: aquellas que deberían aprehender y desmenuzar el resto de su trayecto:

"Bienvenidos a Posmópolis, lo que sigue, el resto, es simulación".

20100713

2666


Así como los fenómenos y las intenciones tienen recorrido, El Mostro de Posmópolis y el Muchacho de los Ojos tristes trazaron el suyo: del Centro a la Equis.

En ese camino decidieron, por ejemplo, que escribir es un deseo que se intenta aprehender de noche.

El deseo estaba fijo, pero obtuso, en el año 2666.

Huye.

La Equis era el año cero, el año de inicio o de origen porque incluso lo más nebuloso o confuso tuvo un origen que con el paso del tiempo no se aclara ni obscurece: se desbarata o se deshilacha.

Hacia el año 2666 el Mostro de Posmópolis y el Muchaho de los Ojos Tristes decidieron construir la primera construcción de Posmópolis: un pozo que condujera, por nuevos caminos, al vacío y desde la superficie aventar hojas con los deseos escritos.

Posmópolis, Santísima Posmópolis.

http://twitter.com/posmopolis

20100705

....

Hablé con ella...

¡Qué bueno, qué bueno!


...

No tiene que ver conmigo, es decir, no iría a un concierto suyo ni lo detendría en la calle para saludarlo, pero hay canciones (y no himnos) que me saltan al oído en ocasiones. No son himnos porque pasan los años y éstos perduran, atraviesan las etapas, brincan las formas que adopta la memoria. Pero son canciones que indican atmósferas, es decir, son canciones con las que te recuerdo de otra forma: alegremente.

Recuerdo el humo. El ruido. El alcohol. Los nuevos amigos. Me sentía en familia. Eras tú. Me atrevía a bailar y a ver como, pese a la etiqueta social del elitismo, incluso en los mejores lugares todos terminamos siendo los mismos: borrachos, desarreglados, los zapatos en vez de los tenis y el alcohol el único remedio.

Me has dado tanto. Incluso alegría, algo no común en mí.

En mi biografía las separaciones (esa serie de múltiples adioses) son franjas que marcan dolor, un momento de ebullición. Desde niño y en todas las planicies de mi vida. Esta canción me indica y me recuerda la alegría a tu lado. Me mantienes vivo. No te preocupes: estoy pensando. Estoy al lado del camino buscando palabras y sonidos para que la suma de ti sea ello que me hace tanto bien: la alegría.





20100629

Joy Division - Love will tear us apart - LaRakeLa´s edition - Control - ...





Pienso en la vida como una piel no uniforme a la que se le añaden nuevos olores, grietas, arrugas.

Vamos siendo una suma, un presente progresivo con un pretérito significativo, un presente sintomático y un futuro esperanzador o vacío.

He tenido una serie de perdidas. Una madre, un amor y un amigo. Personas que me atravesaron con su amor. Esa palabra torpe que, sólo ellos, han logrado hacerla lúcida, la más pura y brillante de todas.

Sí. En ocasiones el amor nos destrozó (otra vez). Esta canción siempre me acompañará porque me dice algo, me la aplico a mi forma de ser: amo torpemente, como destruyendo todo a mi paso. Mi más grande deseo es amar como ustedes me lo indicaron: plenamente, un amor que no me destroce y un amor con las mayúsculas en los nombres propios: María, Paloma y Damián.

20100627

Grizzly Bear - All We Ask


y hay canciones para la serie de perdidas que sé que tengo, pero que no logro reconocer. "i can't get out of what i'm into with you..."



.


Tengo una gran perdida por resolver, aunque, en realidad sé que tengo más de una perdida. Mi vida en los últimos años podría definirse en tres serias perdidas: mi Madre, el Amor de mi vida y mi mejor Amigo.

Tengo una serie de perdidas por resolver.

Empecemos por escribir.

Empecemos por escribir este texto que apunta a ser un intento de tratado de la perdida.

Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100614

Posmópolis en Twitter

Querid@s tod@s,

No es precisamente la Posmópolis que han leído en este espacio, sin embargo les comparto una alternativa más para seguir leyéndonos:


Quienes tengan cuenta d twitter, por allá nos leemos y escribimos.

Un abrazo!

Deseando un verano peligroso



No tengo prisa cuando se trata de terminar de leer un libro. Acaso ésta nunca fue un principio en Posmópolis. En Posmópolis buscamos ciertos puntos, capítulos, párrafos que sucesivamente desembocan en otros párrafos. La particularidad del pixel.

La lectura, entonces, no es absoluta ni evanescente: es concreta: subrayamos y repasamos "la palabra" cuantas veces sea necesario hasta hacerla una imperfección más de nuestra piel.

20100611

20100522

Posmópolis está de luto. Para la memoria eterna de Damián Escalante.



Uno de los artífices de Posmópolis, Damián Escalante a.k.a. Uriel Vázquez a.k.a El Mostro de Posmópolis a.k.a. Antipoeta y Mago, murió el día de ayer.

Pese a la tristeza, el recuerdo es ganancia: recuerdo de su música, sus palabras y, sobre todo, su amistad a lo largo de 12 años: rodamos sobre el césped, me levantó cuando un punk me tiró en el slam, me abrazó cuando una chica me rompió el corazón y cantamos "La Célula que Explota" y "De Música Ligera".




Pata de perro desde China a Chile. Escritor. Excritor. Antipoeta y mago. Era el único que frente a una botella llena o vacía de cerveza encontraba palabras: palabras para destruir, para armar, para suturar lo imposible, lo irreparable, pero siempre estuvo lleno de existencia, excritura: vitalidad. Me enseñaste que el corazón resiste a la presión, la altura, el vértigo, que a cada rato lo atacamos. Resiste a todo menos a la vida. Me alegra saber que tu corazón está quieto, en paz. Dasein.



Yo vivía en la Ciudad de México cuando un día soñé que Damián y yo fundábamos Posmópolis. Le mandé un mensaje de texto a su celular diciéndole: "Soñé que fundábamos Posmópolis". Entonces la explosión y la contaminación que enriquece, que (re)significó nuestra amistad para siempre: hablar, además de mujeres, música y filosofía, del lugar que nos inventamos para darnos salida a muchas cosas: Posmópolis.




Es momento para el silencio y callar las palabras. Sin embargo, como dice la canción, somos una célula que explota y ésa no se apaga. He perdido a mi amigo, a mi hermano de parrandas y palabras, pero Dios ha ganado un escritor. Para la eterna memoria de Damián Escalante, mis palabras, hasta que yo aguante, hasta que a mí me toque, éste es y será tu sitio hermano, por ti llevaré la palabra POSMÓPOLIS en mi corazón, como un virus, en cada pared y en cada trazo de piel.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.


el antipoeta salió del baño







después de un buen rato sacó una botella de ron de la alacena, luego una de fernet, luego una de pisco, luego una de mezcal, luego una de cachaça. las dispuso sobre la mesa al lado de un fajo de hojas en blanco.

servía una copa y tomaba una hoja, se bebía la copa y cosía la hoja a una madera, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja, servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja,
servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja,
servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja,
servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja,
servía otra copa y tomaba otra hoja, bebía la copa y cosía la hoja,
servía otra copa y tomaba otra hoja,
bebía la copa y cosía la hoja.


cuando terminó de armar el kilométrico libro y sus ojos resaltaban estrambóticos se puso a escribir sus profecías. tomaba la tinta y pensaba una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja, tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja
tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja
tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja
tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja
tomaba la tinta y pensaba en una mentira, remojaba la pluma y escribía en la hoja
tomaba la tinta y pensaba en una mentira,
remojaba la pluma y escribía en la hoja.







cuando terminó de escribir fue al baño [...]




salió, levantó el teléfono y llamó a su editor. le explicó la inminencia del futuro, los astros y el destilado de manzana. colgó.

al final de las profecías dejó un espacio en blanco, 2666 páginas para notas, profecías adjuntas, chistes o animaciones esquineras.



y con tinta sangre de la última botella escribió de epígrafe: y posmópolis, santísima posmópolis.


20100513

Posmópolis me lleva ventaja



Sexy movimiento, cuerpo brutal. La noche de la carne me excita donde no debo: me aleja de mis esquemas, me disloca. Es una penetración. Acaba, acaba, Posmópolis tiene sexy movimiento y un cuerpo brutal. Posmópolis me lleva ventaja porque sus demonios son bestias y freaks que me visitan cada noche entre deseos y pesadillas hit-parade. Sexy movimiento, cuerpo brutal.

20100511

Posmópolis: Época de Oro.




Del cuaderno de Ejercicios "XYZ de la Escritura en Posmópolis" utilizado en las clases de la Universidad de Posmópolis. En Posmópolis, una de las primeras palabras a aprender es "Error".

20100426

Deseo

En Posmópolis seguir mi deseo me costó tu palabra. Mi deseo es de naturaleza inaprensible, inalcanzable totalmente: su cuerpo tiene una apertura. Por ahí nos escapamos y nunca lo alcanzo. Me acerco hasta donde mi cuerpo y la palabra lo permitan. En el camino a mi deseo, a falta de tu palabra, hay un silencio a martillazos. Ronda el vacío. Estoy condenado a ser libre. En esta condena, en este lugar donde no tengo tu palabra, te echo de menos.

Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100413

En...

No era el origen: el momento preciso donde Hombre, Dios y Naturaleza se separaron. Tampoco el origen que narramos después: cómo minamos con tácticas y estrategias nuestros cuerpos al desnudo. No era cualquier origen disponible para nuestras palabras. Sin embargo, aquél día al rondar las deshoras, en una hoja en blanco escribimos, por primera vez y sin saber cómo, la palabra: "Posmópolis".

Entonces, la contaminación:


"En Posmópolis uno mismo se pregunta: ¿qué soy: un conferencista o un escritor de ficciones?".



"En Posmópolis, ya estaba escrito".



"En Posmópolis, el nombre ya estaba escrito".



"En Posmópolis, Posmópolis ya estaba escrito".



"En Posmópolis, estamos por la contaminación".

20100407

Oración física de Monseñor Solís

Encendió la vela perpetua, entonó las palabras, murmuró las canciones para desterrar demonios y antes de finalizar el rito religioso Monseñor Solís levantó las manos en señal de oración...




Dijo:

“En la palabra ‘Posmópolis’ aprehendemos el vértigo, ahí el vacío es inalcanzable, es una sensación aproximativa más allá de toda física: metafísica. Alabada sea la palabra. Alabada seas Posmópolis. Alabada seas por alejarnos del vacío. Alabada seas por construirnos en tu seno con tu amor. Alabada seas por abrir tus piernas, por estar alerta, por clavarnos las uñas en el acto de la fecundación. Alabada seas por permitirnos escurrir la cera de la vela perpetua a lo largo de tu cordillera. Alabada seas por permitirnos germinar la palabra, eres nuestro verbo, palabra, tu sudor al amar es carne de mi carne. Alabada seas por ligarnos a la vida, a la tierra, a la muerte, al viento, al ocaso y a la infinitud. Alabada seas por darnos la palabra. Alabada seas por darnos a Posmópolis”.

Monseñor Solís agarró la vela perpetua de Posmópolis. Decidimos seguirlo. Era de noche y cualquier paso en falso, o cualquier paso en verdadero, podía aventurarnos a caer en los barrancos. Sin embargo, estábamos protegidos por su oración física: aventarnos al barranco era lanzarnos al vértigo, no al vacío. Teníamos que dejarnos caer. Entonces, nos enfilamos hacia los bordes tenues e indefensos de La Posmo: ahí iniciaría nuestra defensa de la palabra, nuestra disertación del vacío o del exilio. Ésta es nuestra casa.

Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100406

Siempre te encuentro.

Llegué a Posmópolis en el camión matutino. Recordé que hacía años que no visitaba la ciudad. En aquél entonces los bárbaros perseguían fantasmas de palabras físicas: caracteres sin borde cuyo destino estaba más allá de toda metafísica imaginada.


Cada vez que vuelvo a Posmópolis el mismo anuncio, aunque más sucio, me recibe con estas palabras: "Bienvenidos a Posmópolis. 'Ya estaba escrito'". "Ya estaba escrito", según recuerdo, fueron las primeras palabras físicas que trajo a la ciudad uno de sus antihéroes: El Escritor Sin Cabeza.


Tomé el metro de Posmópolis y recordé que, en ocasiones, no se detenía en ciertas estaciones. El viaje era continuo hasta la estación infinita, horizontal, lejana de nuestro tacto.



Nos citamos en el Centro Hundido de la ciudad. La historia de las ciudades la hacen sus antihéroes: aquellos que vencen a los bárbaros o los convierten en amantes. La historia, en su mayoría, la narran aquéllos que moldearon este lugar, el Centro Hundido, con la palabra. Yo era solo un paseante, pero quería ser un turista vital.



Mis primeras palabras físicas al verte: "Hola, M., siempre te encuentro". Ellas y nuestras citas voluptuosas, de viernes a lunes, en aquel hotel del Centro Hundido. Ellas y la luminosidad de un cuarto oscuro, las sábanas y el sudario. Todo ello y mi carga que llevo a todos lados, aquella que ya tenía antes de conocerte: mi vulnerabilidad y que me espanta rondar por el vacío y la supervivencia textual. Pero ahí al bordarte, al nombrarte y al ligar mis primeras palabras físicas, recuperé el aliento, el asombro, me enlacé a la vida, me alejé de la muerte.



Posmópolis. Santísima Posmópolis.

20100405

II. Retorno del Escritor sin Cabeza.

El Escritor sin Cabeza regresó al Centro Hundido de Posmópolis. Lo hizo al retornar por el antiguo camino a Posmópolis. Lo hizo porque en su camino encontró la palabra “Retorno” lo cual significa “Recuerdo” lo cual significa “Vuelta al Corazón” lo cual significa “Amor”. Amor, la palabra, es el texto y pretexto, motivo, razón, circunstancia y deseo, para reivindicarse con la existencia (escritura, vida, muerte). Eso y nuestras citas voluptuosas en aquel hotel del Centro Hundido de viernes a lunes.

20100329

Cruza el desierto y yo cruzaré los dedos.

Monseñor Solís levantó las manos en señal de oración y dijo: "oremos juntos, vayamos en paz y empós del amor que el tiempo es obra vital y la carne es aprehensible... Y por las siglas de los siglos: amen". Cada vez que Monseñor Solís concluía la realización del rito con esas palabras, nosotros decíamos: "Y Posmópolis, Santísima Posmópolis".

Salí del lugar donde cada mañana concertábamos el rito: el cráter del Centro Hundido de la ciudad. Ahí el sonido proveniente del campanario, nos avisa que todavía hay tiempo, que la prisa es palabra de los bárbaros y no de los amantes, que incluso hoy volverá a ganar el amor y que Posmópolis saldrá triunfante en su cualidad de heroica.

Yo tracé mi destino. Entonces me encaminé al desierto. Entonces crucé los dedos.

Caminé hacia el sur por el Eje Central de Posmópolis. Caminé, caminé, caminé. Aunque me llevara todo el día tenía en claro a dónde ir: el desierto, a nuestro encuentro porque recuerda: cruza el desierto y yo cruzaré los dedos y así se cumplirán nuestros deseos. Cruza el desierto y yo cruzaré los dedos y entonces lo que antes era un espejismo, un lugar imaginario, arrinconado al filo de la subsistencia y de lo más básico, se torna en vitalidad: furor de la noche, fulgor de mis deseos, de mi boca y de mi lenguaje cuando el destinatario eres vos.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100327

Cruzo el desierto.

Monseñor Solís levantó las manos en señal de oración. Su voz sonaba frágil, como yo. Y dijo:

“(...) por las siglas de los siglos: amen”.

Salí de la ceremonia religiosa, del lugar donde cada día a primera hora nos congregamos para concertar el rito: que Posmópolis salga triunfante. Ese día ganó Posmópolis, pero era una victoria especial, traída de ultramar, allá a lo lejos donde sólo habitan los desiertos. Entonces recorrí las calles del centro hundido con vos, buscamos un árbol que nos diera sombra y luz. Buscaba una frase para vos, palabras que embonaran para vos: tu oído, en la sombra cerca de tu nariz y en la luminosidad cuando me dices “Oye...”. En el árbol de Posmópolis, encontré la frase, esa frase para vos: Gana el Amor.

20100323

Nosotros: El Mostro (izq.) y El Muchacho de los Ojos Tristes (der.)



Al desembarcar en el Puerto de Posmópolis, el Mostro y el Muchacho decidieron separarse:

-Nos veremos en los 15 años de Posmópolis.
-Ese día me encargaré de tomar las fotografías de la quinceañera.
-¿Quién será la quinceañera?
-Rakel Bi Gorra...
-"Sombra, mísero fantasma..."
-Así la llamó el Escritor sin Cabeza en aquella película porno, en la escena de la cabaña.
-Después nos reencontraremos cuando Rakel Bi Gorra presente su tesis en la Universidad de Posmópolis.
-Luego nos volveremos a ver cuando Rakel Bi Gorra conquiste con el General Eduardo Ramírez Pedrajo (ERP)las tabernas de la ciudad.
-Posmópolis caerá rendida...
-Posmópolis será tres veces heróica...
-Nos veremos también en su funeral.
-Y como Posmópolis, Rakel Bi Gorra será tres veces heróica.
-Por lo tanto nos veremos en sus mil y una resurrecciones.

El Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes pactaron reencontrarse en cada fecha conmemorativa de Rakel Bi Gorra y: documentar, registrar, acotar, editar, redactar, narrar y publicar el acontecimiento: los quince años, su primera vez, sus bodas de plata o el día que dio a luz.

El Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes agregaron: el primero que muera, pierde. El que sobreviva, gana. Gana el amor del mito originario de Posmópolis, es decir: gana el amor de la herida, la fisura, esa abertura hacia donde convergen todas nuestras historias.

Santísima...

20100322

Yo: Escritor sin Cabeza

No tengo cabeza y alguna que otra extremidad funcional, pero hoy, esta noche, entre tú y yo, entre yo y vos, las palabras embonan: en sí mismas y por sí solas bajo el signo de un único y hermoso automatismo. Esta noche nuestra palabra encaja:San-tísima.

20100320

Del Escritor sin Cabeza para Rakel Bi Gorra

"Rakel Bi-Gorra: sombra, mísero fantasma."

Yo: Rakel Bi-Gorra (RKGB)

Soy el primer reflejo de Posmópolis: aquél pensamiento que cada posmopolita busca inmediatamente al despertar.

Soy la alarma que los trae de vuelta al mundo.

Soy el deseo impreso en la portada de la revista donde se ve lo único que se conoce de mí: aquella toma close up de la parte frontal de mi tanga mientras un dedo (el dedo con el que te acaricio la mejilla para que te despiertes) se desliza hacia el interior de mi ropa interior.

(Y Posmópolis, Santísima Posmópolis)

20100317

Obstacle V: Del Centro a la X y la X es el Amor

Tocó tierra, quemó las naves, nombró las cosas menos una. La cosa aún sin nombrar era casi una nada, apenas imperceptible, ambulante. Se dilataba al cruzar el puente, al atravesar el desierto, al aspirar a una existencia infinitamente finita.

Cuando nombramos las cosas lo hacemos para que éstas tengan su peso y que la sensación encarne en la palabra física. El Muchacho de los Ojos Tristes despejó la X y en su lugar puso el Amor: "esa palabra".

El peso de la palabra llenó su boca y en ocasiones su estómago. No era su virtud, tampoco exceso, ni cuestión absoluta, pero tampoco relativa. Oscilante, pendular, inasible. Como él. Pero tenía cuerpo, cuerpo agujerado. Como él mismo. Pero de algún rincón, bajo alguna extraña fórmula, sacaba fuerzas y lograba sostenerse en su lugar.

El Muchacho de los Ojos Tristes le encontró acompañante a "esa palabra": Vos. Esa palabra es para vos: Tú.





(Y Posmópolis, Santísima Posmópolis).

20100311

Obstacle IV: en el Fuego a la X

El Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes llevaban el fuego. Navegaban en el océano. Nunca los revueltas del mar habían sido tan luminosas. Cerca, como un zoom, en el borde de la X, conocieron el primer acto de justicia y de amor con el que fundarían la futura ciudad: era necesario recuperar el nombre y la memoria, despejar la X y escribir el nombre al otro lado del signo para dar fe al acto: Posmópolis, Posmópolis, Posmópolis.

20100310

Obstacle III: Del Fuego a la X

Iban en el barco el Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes. Marea baja. Alta marea. Anuncios de ruido: no eran las sábanas con las que nos cubríamos uno encima del otro. Eran olas. Marea baja. Alta marea. Batallas de piratas textuales en las orillas del océano. Sin avistamiento de la tierra: No hacía falta. No había prisa.

El Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes hicieron un ligero retorno y desobedecieron a la brújula ancestral que tomaron del escote del Divine. Izaron las banderas. Inventaron el cántico de guerra ("Posmópolis, Santísima Posmópolis), y en la proa del barco sintieron, al menos en la brevedad del lapso, su primera certeza: tenían que volver a las cercanías del punto de partida: era necesario llevar el fuego a Posmópolis: el amor ilumina ahí donde arde.

Obstacle II: Del Centro a la X

El trayecto del Centro a la X que realizaron el Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes fue interminable como infinitas fueron las palabras el día que el Escritor sin Cabeza aprendió a escribir.

Discursar.

El trayecto fue un discurrir sobre aquel agujero que un día el Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes encontraron en la hoja de una agenda. A ese agujero lo llamaron la X, la X de Posmópolis: el destino inalcanzable, el final en el que nunca aterrizaron.

La X, sin embargo, no era la conclusión.

La X, en su estado de indefinición, representaba la apertura hacia cualquier cosa: fantasmas, el amor, palabras infinitas, menos la tierra porque nuestra casa es el exilio, los circos, los locos y verdaderos que no escriben ni toman notas. Apuntan.

El recorrido era en barco. Y a bordo bebidas embriagantes. Marea alta. Marea baja. Alertas de icebergs o guerras en las orillas del océano. Piratas textuales. Fantasmas textuales. Amores reales. Brevedad. Alta suciedad. Mucha intensidad. Éramos el blanco del peligro.

No había motivo para llegar a tierra. Al menos no había prisa.

Y Posmópolis, a ti me entrego, Santísima, inalcanzable, Posmópolis.

20100309

Obstacle I: aquí y ahora empieza Posmópolis.

Antes de partir rumbo a Posmópolis, el Muchacho de los Ojos Tristes y el Mostro recordaron a los sabios de su ciudad de origen (hoy desaparecida) Posmohuacán La Verdadera:

ERP, general del Ejército Revolucionario y Poético quien posteriormente los alcanzó en Posmópolis para arrebatarles las llaves de las tabernas al haber derrotado al Ejército del Augurio.

Monseñor Solís quien también los alcanzó en Posmópolis y ahí, cada vez que quería anunciar la buena nueva de Rakel Bi Gorra (RKGB), alzaba las manos en señal de oración. En ese justo instante el Muchacho de los Ojos Tristes y el Mostro salían debajo de la tarima con sendas cornetas y matracas.

Rakel Bi Gorra (RKGB): mito fundador y originario de Posmópolis.

Divine: el trasvesti de la barra del bar al que acudían frecuentemente. Cerca del Centro Hundido de Posmópolis hay un monumento a Divine amamantando al Muchacho de los Ojos Tristes y al Mostro.

Después de rememorar a los sabios de Posmohuacán La Verdadera, el Muchacho de los Ojos Tristes y el Mostro tomaron sus respectivas back-packs donde guardaban el futuro bien supremo de Posmópolis: instructivos borrosos de escritura ligera. Crearon el fuego. Encendieron las antorchas. Conocieron la potencia demoledora de un hueso sobre la fragilidad del texto. Tendieron sobre el piso un mantel. El Mostro señaló el punto de partida con un círculo. El Muchacho de los Ojos Tristes marcó la ruta:

"Del Centro a la X".

Entonces, los antes mudos dijeron las primeras palabras habladas de su vida: "Posmópolis, Santísima Posmópolis".

20100308

Comentario al Margen

Si usted es ajeno o nuevo en Posmópolis (o incluso ya tiene tiempo habitando o paseándose por aquí) y tiene un gran deseo de que le resumamos nuestras máximas, lo sentimos: ello no es posible.

Sin embargo tenemos una forma bastante didáctica para que usted nos comprenda en menos de 15 minutos: escuche y vea lo siguiente:

http://www.youtube.com/watch?v=5fUT2eTCMBA

y

http://www.youtube.com/watch?v=z7oNPLOEq8U

y

http://www.youtube.com/watch?v=alG12naVeoo

Suerte.
Atte: Los Editores.

20100224

El amor no tiene lugar en el infinito

Caminaba por las calles del Centro Hundido de Posmópolis. Cada vez que podía iba a la tienda de libros usados del Escritor sin Cabeza. Aquel día, al salir de la tienda, frente a mí, interrumpiendo mi paso, un par de bolsas de plástico daban vueltas en un leve remolino de viento. Entendí lo que significan los encuentros amorosos en Posmópolis: somos tan ligeros como bolsas de plástico, pero tenemos el suficiente peso para contener lo que sea, lo que suceda y en ocasiones chocar, y en otras rozar, pero nunca fundirnos porque el amor es aproximativo aunque en este momento lo sienta en lo más hondo de mi vacío, el amor es alrededor, borde, periferia, rodea, acaricia, pero no concede, colma. No tiene lugar en el infinito.

20100220

Posmópolis será triunfante

Los fundadores nos enseñaron la parte más vital de Posmópolis: el amor y la palabra. Entonces ahí, en la esquina de las dudas y del tiempo, Posmópolis será triunfante. Después de la batalla caminaremos sobre el agua y entonces nos ahogaremos. En ese momento de disposición, de dejar el cuerpo, Posmópolis ya es triunfante: nuestro cuerpo es un texto inconcluso.

20100218

En el principio estaba muerto.

El discurso, desde su origen, está marcado por la inconclusión: ahí donde las palabras encajan el discurso muere cada día. Abierto al horizonte, a la contaminación pero muriéndose cada día. El texto, como organismo vivo que resultar ser, decae diariamente (...)

Entonces el Muchacho de los Ojos Tristes y el Mostro de Posmópolis caminaron desde la tierra prometida y llegaron al gran lago. En medio del gran lago había un islote y un nopal sin serpientes o aguilas o cualquier otro motivo que pudiera provocar, posteriormente, un discurso abstracto. Hallaron una fiesta, piscinas topless, música hit parade y una promesa de eterna borrachera: ahí donde el discurso, pese a que también muere día a día, su muerte es desde el vértigo y no desde el derrumbe.

En la fiesta el Muchacho de los Ojos Tristes y el Mostro de Posmópolis, y demás personajes que estaban en la fiesta, entonaron su rúbrica o el mantra que matan día a día:

Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20100217

La angostura, pero la luminosidad.

(...) y Monseñor Solís levantó las manos en señal de oración.El Muchacho de los Ojos Tristes y el Mostro salieron debajo de la tarima y con sendas cornetas anunciaron la buena nueva de Monseñor: había que ir al Sur de Posmópolis, pese al dolor de corazón: cuando la angostura es rozada por la luminosidad ahí sucede nuestro momento más efervescente.

20100214

Depuesto aquí. Autobiografía del Muchacho de los Ojos Tristes.

Me perdono de mis crímenes porque me resulto entrañable: depuesto aquí: en la sombra abstracta y en la lucidez concreta. Al mismo tiempo, estando entre sí, en todos mis contrastes. La víscera. La ternura. Arrojado ahí y en mi propio camino: contradiciéndome, recorro contrapuntos. Soy contrasentido. Y también soy iluminación. Soy la maravilla de dios aventada, desde su metafísica, al mundo. Soy tachado, pleno, pero criptográfico. Él, dios, sonríe cuando me ve pensar, andar, recorrer las contradicciones diarias.

Sin embargo, no soy un péndulo. No voy de la angostura al horizonte. De lo ruin a lo sublime. Paria y al instante: amante. Soy un temblor. Una indecisión después de la hora. Estoy en contra de la productividad y soy un defensor del ocio y del tiempo perdido aunque libre. Sueño, amo, lastimo, confundo, alivio y luego existo. Vacilo aquí y ahora: tengo intención, soy circunstancia. Apunto: también soy deseo. Amor. Poder. Miedo. Y hace algunos años decidieron que todo ello llevara un nombre: sinopsis de mi peso existencial. Soy la escritura del momento. Fragmentario, fracturado. Complejo, es decir, conecto, logro articular.

Y Posmópolis.

Queridísima Posmópolis.

20100209

¿Qué poema nuevo fuiste a buscar?

Toda geografía es un texto autobiográfico, dijo el Escritor sin Cabeza. Entonces enlistó senderos, rutas entre árboles, aeropuertos, escalas durante días, retornos eternos, vueltas, giros, lo que se trunca, lo que sangra a mitad de camino, ¿era mi huella o mi cicatriz?un jardín, el parque de nuestra infancia, varias páginas, miles de libros incompletos, avenidas, ríos, el mar, un cielo, desperdigados, retornos no eternos y callejones, rutas de asalto, emboscadas, río san juan esquina río orinoco, la noche, nuestra noche, aquella noche. La Noche. ... y siempre, por las siglas de los siglos, el Escritor sin Cabeza nunca asentó camino.

¿Qué poema nuevo fuiste a buscar?

20100208

Jornadas de la Tristeza: el verbo.

Salí del consultorio a ninguna parte:



...
Sabía que tenía que estar triste, pero antes de emprender el camino e ir hacia una dirección tuve que definir el verbo que me acompañaría: no estaba del todo seguro que transitar era la palabra. A veces el análisis nos lleva a la parálisis, por lo tanto, decidí ir hacia la dirección: la tristeza. Ahí pasé por todos los verbos, todas las formas: transité por la tristeza, transité en la tristeza, estuve en la tristeza, pasé por la tristeza como quien atraviesa los cuerpos, pase por la tristeza como quien pasa por una ciudad en cuestión de minutos. Y así un rato, en el verbo, en la palabra. El cuerpo de la existencia.

Tristeza: la primera palabra física que trajo, en su regresó, el Escritor sin Cabeza.

Y Santísima, y tristísima y física y metafísica Posmópolis.

20100204

Palabras físicas

El Loco y El Verdadero sentenciaron al Escritor sin Cabeza: sería expulsado y podría volver hasta regresar entre sus manos con palabras físicas.

Entonces, el Escritor sin Cabeza partió del Centro Hundido rumbo a la Costa. La bordeó como quien delinea la diagonal del cuerpo humano. Brincó entre barrancos. Descubrió nuevos desiertos y ahí incluyo una nueva palabra en el Diccionario Básico de Posmópolis. Nuevas geografías. Cambio de piel. Ahí donde termina Posmópolis, en ese extraño paréntesis que nos atrapa entre sucesiones de puntos, el Escritor sin Cabeza encontró las primeras palabras físicas:

"ya estaba escrito",

Y Santísima, Santísima Posmópolis...

Lluvia de hamburguesas

"Hoy es día para disponer del cuerpo: habrá, a mediodía, lluvia de hamburguesas sobre la ciudad", sentenció Monseñor Solís.

20100202

Máximas de Posmópolis: sobre el desastre.

Posmópolis ofrece panoramas discretos, espectaculares, llanos, repletos. En cada uno de ellos hay la oportunidad de sentarse y contemplar. El café pasa. Los cigarros se consumen. Los manteles vuelan hacia el río. Hay paseos apasibles donde nada perturba el orden, pero incluso en esa oportunidad debe haber desastre: ahí donde interviene nuestro trazo, nuestras palabras decorativas, los textos para el paseo, para pasar el rato, los textos absolutos, verdaderos.

20100128

Pasajeros a bordo

El avión aterrizó en la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Rakel Bi Gorra (RKGB) de Posmópolis. En ese momento quienes iban a bordo del avión aplaudieron. Era volver a casa. La tierra, tocar el suelo. En Posmópolis, el cielo metafísico nunca ha sido de fiar.

Y Santísima, Santísima Posmópolis.

20100126

El primer trazo que incendió Posmópolis

El Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes regresaron del Norte de Posmópolis después de algunas semanas de ausencia. Los vecinos los esperaban con las herramientas necesarias del ritual de regreso: nuevos libros en blanco.

El Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes asignaron la primera estrategia del nuevo ciclo vital de Posmópolis:

"Escribir la caligrafía de nuestro sentido".

Y así será, pero antes el Mostro y el Muchacho de los Ojos Tristes en compañía de los vecinos decidieron emborracharse y rayarse con tinta indeleble todo el cuerpo.

Posmópolis, Santísima Posmópolis.