20100727

Equis


Cuando Divine parió al Mostro de Posmópolis y al Muchacho de los Ojos Tristes, la musa de Posmópolis (que cada fin de semana servía cervezas en el bar "La Cosa en Sí" del Centro Hundido de la ciudad) les dijo a manera de iniciación, a manera de poner en sus oídos las primeras palabras físicas: aquellas que deberían aprehender y desmenuzar el resto de su trayecto:

"Bienvenidos a Posmópolis, lo que sigue, el resto, es simulación".

20100713

2666


Así como los fenómenos y las intenciones tienen recorrido, El Mostro de Posmópolis y el Muchacho de los Ojos tristes trazaron el suyo: del Centro a la Equis.

En ese camino decidieron, por ejemplo, que escribir es un deseo que se intenta aprehender de noche.

El deseo estaba fijo, pero obtuso, en el año 2666.

Huye.

La Equis era el año cero, el año de inicio o de origen porque incluso lo más nebuloso o confuso tuvo un origen que con el paso del tiempo no se aclara ni obscurece: se desbarata o se deshilacha.

Hacia el año 2666 el Mostro de Posmópolis y el Muchaho de los Ojos Tristes decidieron construir la primera construcción de Posmópolis: un pozo que condujera, por nuevos caminos, al vacío y desde la superficie aventar hojas con los deseos escritos.

Posmópolis, Santísima Posmópolis.

http://twitter.com/posmopolis

20100705

....

Hablé con ella...

¡Qué bueno, qué bueno!


...

No tiene que ver conmigo, es decir, no iría a un concierto suyo ni lo detendría en la calle para saludarlo, pero hay canciones (y no himnos) que me saltan al oído en ocasiones. No son himnos porque pasan los años y éstos perduran, atraviesan las etapas, brincan las formas que adopta la memoria. Pero son canciones que indican atmósferas, es decir, son canciones con las que te recuerdo de otra forma: alegremente.

Recuerdo el humo. El ruido. El alcohol. Los nuevos amigos. Me sentía en familia. Eras tú. Me atrevía a bailar y a ver como, pese a la etiqueta social del elitismo, incluso en los mejores lugares todos terminamos siendo los mismos: borrachos, desarreglados, los zapatos en vez de los tenis y el alcohol el único remedio.

Me has dado tanto. Incluso alegría, algo no común en mí.

En mi biografía las separaciones (esa serie de múltiples adioses) son franjas que marcan dolor, un momento de ebullición. Desde niño y en todas las planicies de mi vida. Esta canción me indica y me recuerda la alegría a tu lado. Me mantienes vivo. No te preocupes: estoy pensando. Estoy al lado del camino buscando palabras y sonidos para que la suma de ti sea ello que me hace tanto bien: la alegría.