20071226

Archivos de la Universidad de Posmópolis. Servicio de Limpieza.




[...]












Nosotros nos dedicamos a limpiar los pizarrones, somos forjadores de la palabra y alquimistas de los muros.

En esta universidad sólo se hacen letanías por la noche, nostros las eliminamos de mañana. El vacío es todo lo necesario que se enseña en estas aulas.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20071221

Archivos de la Universidad de Posmópolis. El mechoneo.


[...]



toque, golpe, cachetada, toque, golpe, cachetada, toque, golpe, cachetada, toque, golpe, cachetada, toque, golpe, cachetada, toque, golpe, cachetada, toque, golpe cachetada, toque, golpe cachetada, toque, golpe cachetada, toque, golpe cachetada, toque, golpe cachetada, toque, golpe cachetada, toque golpe cachetada toque golpe cachetada toque golpe cachetada. toqué, golpeé, cacheteé.

nos encontramos en el suelo, sangrando, excitados hasta los talones. nos miramos, dejamos caer la saliva, chocamos nuestros pechos y las manos encontraron la rúbrica de nuestras espaldas. los dedos se perfilaban a una nalga, un seno o un codo, exhalábamos en nuestros oídos, la lengua, escurridiza, buscaba terminar besando un tímpano; expelimos sudor, ansias, babeo y jadeo, su mano en mi vientre, mi mano en su hombro, su mano en mi nalga, mi mano en su cuello, su labio en mi pecho, mi labio en su hombro, su mirada estrambótica al cielo, mi escape perinéico al infierno.

terminamos por ahorcarnos, cada quién quería al otro con la lengua de fuera, con sus ojos virolos, con el cuerpo estremeciéndose con el jadeo y la fricción de la pelvis.


y morimos en pequeño.





y posmópolis, santísima posmópolis.

Archivos de la Universidad de Posmópolis. La Hemeroteca.


[...]


























Aquí normalmente encontramos diarios de páginas en blanco. El periodismo de Posmópolis radica en callar con los dedos. Eso y de apostar por el galgo más fiestero.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20071219

Archivos de la Universidad de Posmópolis. El laboratorio.



[...]

Yo la encontré debajo de la cama, entre escombros; la traje corriendo y protegida entre mis brazos; llegamos directo al sótano, la puse sobre la mesa, recogí el escritorio, le di una manta, le puse luz, encendí la radio, apagué el monitor, regulé el aire acondicionado, abrí la nevera, tomé un plato viejo, encendí un cigarro, quemé el mantel, miré a la mesa, le puse salsa a mi emparedado, cambié de estación, encendí otra luz, saqué el libro, lo puse en el escritorio, contesté el teléfono, mandé un fax, busqué un bolígrafo en un cajón, apagué el celular, cerré la puerta, lavé el plato, abrí el libro, busqué un disco, miré la mesa, seleccioné un disco, puse el plato a secar, puse el disco, pisoteé un par de veces, fumé otro cigarro, busqué la página, preparé la libreta, reemplacé la pluma, guardé el plato, le puse candado a la puerta, regulé el sonido, saqué otro libro, abrí una botella, abrí el segundo libro, bebí, anoté, pensé, miré, bebí, leí, bebí, miré, pensé, pensé, pensé, miré, leí, miré, leí, miré, leí, miré, leí, bebí, miré, leí, miré, leí, miré, leí, miré, leí, anoté, miré, leí, miré, leí, bebí, pensé, pensé, pensé, miré, miré, miré, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, leí, miré, pensé, pensé, pensé, miré, miré, leí, leí, leí, miré, miré, miré, leí, miré, leí, miré, bebí, miré, leí, bebí, bebí, bebí, bebí, miré, leí, miré, miré, miré, miré, miré, miré, miré, miré, miré, miré, miré, miré, miré, la besé.



20071218

Archivos de la Universidad de Posmópolis. La Escuela Noctura.



[...]

No encontrar los rostros de Bi-Gorra entre nuestros episodios nocturnos. Ese fue el problema. Cuando tomé la sábana y dejé caer el control remoto como un epicentro del sueño la lluvia cayó torrencial.

Entre las calles se veían vagabundos desnudos buscando besos en la acera. La luz se iba y no tenía teléfono a la mano. Esa noche era cálida, como la cueva, oscura, como la cueva, húmeda, como la cueva, misteriosa como el eterno retorno al orgasmo y la fuga estrecha.

“Este edificio tiene forma vertical, somos el falo y caeremos con el terremoto como disparados hacia el cielo, en oposición a nuestra escritura, nuestro infierno de bajar y bajar.”

La tierra crujió y las paredes se estremecieron. Las toqué con mi mano y se estremecieron. Las besé en la base y se estremecieron. Las lamí amoroso y se estremecieron. Una fractura apareció ante mis ojos, como si se abriera para mi entrada triunfal.

Entonces explotó.

Fuimos azotados en el concreto. Despacio. Se quebraron nuestros huesos y dientes, nuestras vísceras estallaron y salieron miles de mariposas lavadas por la lluvia. Mis ojos palpitaban cerca de la boca de la alcantarilla. Sentí un beso en la planta del pie. Era el vagabundo. Era el que vigila el asta bandera del centro de la ciudad.

Y su sonrisa se dibujó en el cielo, de ella, Bi-Gorra, carcajeándose porque esta noche había ganado.

Mañana, en cambio, la tendría a mis pies


20071217

Archivos de la Universidad de Posmópolis. Tesis de Maestría.






[...]


y hacemos incendios cuando hay fiestas.

y hacemos incendios cuando la piel se muere de escorbuto.

y hacemos incendios para amar a los libros.

y hacemos incendios para caer sobre el palacio.

y hacemos incendios para derribar falos y piedras pómez.

y hacemos incendios para rayar los cielos con sangre.

y hacemos incendios para dar cátedras en nuestra universidad.

y hacemos incendios para callar las voces de la guerra.

y hacemos incendios cuando la tierra tiembla.

y hacemos incendios al ir subiendo por el morro a sacrificar las pieles usadas.

y hacemos incendios para corroborar nuestra alma de sal.

y hacemos incendios después de fumar el copal.

y hacemos incendios para la policía que no nos indica lo mal.

y hacemos incendios entre las cenizas de los templos donde fornicamos la noche.

y hacemos incendios después de decir te amo.

y hacemos incendios para borrar nuestras huellas cuando nos hace falta cumbia.

y hacemos incendios cuando cubrimos de botones los edificios de nuestro centro hundido.

y hacemos incendios pasa la borrachera, la cama y el hueco del condón.

y hacemos incendios para quemar las palabras.

y hacemos incendios para quemar nuestras lenguas.

y hacemos incendios para quemar nuestros ojos.

y hacemos incendios para volar en mil pedazos.

y posmópolis, santísima posmópolis.



20071205

La Campaña "Leer Es Nasty". Abril, 15:57 hrs




[...]

claro que sí".

Esas fueron sus palabras. Su discurso de dos horas pasó sin gloria, como si además de soportar la cachondez de las modelos y la perversión de nosotros tuviéramos tiempo para pensar en esas tonterías.

Teníamos una lista consistente de 12 posibles slogans para la campaña la campaña, cada uno de los apóstoles nos invitaba a apostar, aunque no fuera por el rock and roll, pero aún no estábamos seguros.


"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"

"Leer es Nasty"



Aún no estábamos seguros.


20071127

La Campaña "Leer Es Nasty". Abril, 22:31 hrs





[...]


nos dijimos a la cara que nos odiábamos. La modelo no llegaba y las cámaras se estaban enfriando.

Aquel tipo de la pared azul dijo que los directivos querían cambiar la campaña, que si necesitabamos más empuje, que si no era suficentemente agresiva. La verdad estábamos cansados, queríamos terminar esa maldita edición para poder ir de viaje y no quedarnos toda la noche pensando en las letras como nuestras suripantas en turno.

Llegó el chico de los chescos corriendo por la puerta principal y dijo: "ahí vienen".

El jefe de campaña y el jefe de vestuario venían directo hacia nosotros. Esta iba a ser una noche muy larga.

20071126

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. El mar de los remedios.

[...]


Ésto es un número escrito al azar.

Y así.

El mar de los remedios ofrece la oportunidad de curarse. Curarse en vida, curarse en salud. El mar de los remedios hace apariciones esporádicas, repentinas, cuando le apetece. Tal y como el resto de la ciudad: la periodicidad fija es un dolor de cabeza. Nos hemos eximido de toda novedad. Así, el mar de los remedios asedia la costa de Posmópolis de vez en cuando. Cuando no, se va a otra parte. ¿A dónde? Quien sabe. Incluso el rumbo es un tipo de periodicidad fija: se siguen instrucciones para llegar al destino final. Eso es. ¿Qué remedios ofrece el mar de los remedios de Posmópolis? Ser hermoso, ser mostro, ser duende o dinosaurio. El remedio, entonces, consiste dotarnos de un disfraz cotidiano; alejarnos de esa maldita costumbre de disfrazarnos específicamente un día.

Y así la vida.

Las luces de la ciudad.

Las fiestas.

Las trompetas.

Las caras.

Esto es un número al azar.

Un punto de fuga y choque.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20071120

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La quinta bandera del Batallón Desgracia.




[...]


"Comenzamos el epílogo de la fiesta después de la cerveza china que teníamos guardado en el frigobar. No era que terminara en ese entonces, nos gustaba ponerle nombre similares a nuestros actos de maquinación sexual, y así era como le llamábamos al baile epiléptico que hacíamos en el suelo cuando la campanada de Bi-Gorra se escuchaba por la radio del Lamborghini que nos esperaba afuera.

Tampoco éramos del jet-set, pero nos gustaba encontrar lujos de vez en cuando y el antiguo dueño del carro se quedó dormido mientras le pedíamos las llaves.

La gente se nos quedaba viendo, estupefacta y excitada, tenían turbios pensamientos acordes a las fiestas nocturnas y nosotros veníamos a provocar.

La gente se acercó y se tiró en el suelo, nos arrancamos la ropa a jirones, las manos iban y venían; las bombillas parpadeaban como luces estroboscópicas de tanto rozar de las espaldas sobre la pared, sobre el suelo electrificado había chispas, la estática de la piel crispaba en un ritmo que se confundía con los jadeos incesantes.

Un claxon afuera nos avisó que venía un equipo de contención de las Fuerzas Especiales de Bi-Gorra. Detuvimos en seco nuestro palpitar conjunto y corrimos entre las escaleras de la puerta hacia el convertible. La gente gemía al despedirse de nosotros, sus miradas se notaban turbias y sabíamos que volveríamos después. Quemamos la bandera y la lanzamos a la calle. El último hilo de la manta se retorció justo cuando dimos vuelta en la esquina.

Fue una noche iluminada."


y posmópolis, santísima posmópolis.

20071115

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. El escudo antimisiles.




















[...]

Y miramos para arriba, siempre arriba.

El lanzamiento pretendía destrozar las nubes, evitar que el ataque llegara al cenit de nuestra capital
En general ERP apuntó al cielo y los misiles salieron uno a uno, despacio, dejando un rastro vibrante detrás de ellos. Explotaron en cadena sobre los cúmulos que nos rodeaban.

El enemigo se fue con un gran poof. Y la bella genio del general asintió con la cabeza. Esa noche era de dátiles y cerveza.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20071113

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La luna escondida.


[...]

Los cielos de Posmópolis siempre han tenido diferentes aromas, depende del día es la razón.

La luna siempre se escapa hacia el norte, contrario a lo que se piensa, porque allá hace más frío, y es en el hielo que su corona con forma de cuerno puede descansar sin ser perseguida por cámaras indiscretas

La aurora entonces viaja desde el lejano este, donde toma sus clases de pilates, y se acuesta al lado del astro mayor.

Los días de verano extrañamos el cielo con sonrisa de coral, pero ahora es invierno y nos toca llorar por la ausencia.

y Posmópolis, Santísima Posmópolis.


20071105

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La horca.






[...]





Hay un lugar donde se asesinan las letras, los cuerpos y la sangre. Ella sube y besa el dintel de la cuerda. Ella Bi-Gorra detiene los hilos de las marionetas del jardín. En cada una de las horas se deja caer un cuerpo. Los restos son levantados por un tractor forrado de flores de cempasúchil. La multitud grita cuando el sol quema los ojos de los jueces. Gritos y jadeos, el paroxismo en el límite de la muerte;

















y el cuerpo cae,


y Posmópolis, Santísima Posmópolis.




20071101

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La Fundación. Tareas de los Becarios.


[...]
Llegué a Posmópolis becado por La Fundación y con una tarea nada ociosa: dejar de escribir y excavar pozos. “Es probable que muy en el fondo de la tierra habiten grandes y ermitaños personajes cuya vida es digna de ser contada”, nos decía el Presidente de La Fundación.

20071029

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La Hoja en Blanco.



[...]




Ningún otro motivo para escribir.

No escribir: una negación.

Incluso eso es un motivo.

No uno grande. Es un simple motivo.

Todo se me escapa ya; sin embargo todo fluye en esa nueva oportunidad: una página en blanco que apunta a ser pura energía.

20071026

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. El Cementario de Cascos.


[...]


Habían motores para estrellar con la pared y habían corazones para azotar en el suelo.

La línea de amantes en entrenamiento se preparaba para lanzarse desde diez mil metros de altura, no era cuestión de maniacos sino de violencia en el pecho.



Caían

uno a uno

entre nubes

arrasando el viento

quebrando lápices en el camino

despedazando falos para llegar con el amor puro;





un silencio escabroso

todos morían

eso lo sabemos,




y sus cascos eran lanzados al barranco al lado de la zona de aterrizaje

y sus cuerpos se incineraban con alba

y sus manos olían a besos

y Posmópolis

y santísima Posmópolis.


20071025

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. El Tridente del Dios Sol.




[...]




El engendro de mazapán se escabulló por los ríos que rodeaban las ciudad.




Círculo uno: el dios se detuvo a mirar las estrellas,

entre caracoles vendió sus cartas astrales que detonaban el futuro impertinente.




Círculo dos: el sol se escabulló entre las rejas de un camión de redilas,

por la mirilla del rifle desprendió sus deseos más íntimos.





Círculo tres: un diablo vestido de azul,

el infierno en Posmópolis se abre por la noche para recibir a los santos: no hay paz, sólo el deseo perpetuo de dejarse caer.


















y caer.




y caer




y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20071024

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. El Asta Bandera.


[...]


En el
centro hundido de Posmópolis hay un gran falo que todo lo ve.

.en su centro hay una bandera roída con una gran "P"

La gente llega a venerar el símbolo vertical.

.y a pasear entre sus calles vacíaS

El asta tiene un pasado de guerra.

.hay cartas en su basE

De todas las maravillas es la única que ha sobrevivido al tiempo.

.y el tiempo la ha sobrevivido a ellA

En el centro hundido de Posmópolis hay un asta bandera.

.en su centro guarda un corazón















Posmópolis, Santísima
.posmópoliS


20071023

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La flecha.



[...]



En la antigüedad RKBG lanzó una flecha al pecho de ERP,

lo atravesó de un sólo saque,

le arrancó el ventrículo izquierdo

y lo estrelló en el pavimento.


En la antigüedad RKBG usó esa flecha para indicar el lugar donde le declaró su amor a ERP,

ERP lamió la punta y le besó los labios,

dejó caer una lágrima

y cerró su herida.


En la antigüedad RKBG tomó la flecha, la postró al cielo y la lanzó lejos para que se perdiera entre las calles de Posmópolis y así ERP nunca la pudiera encontrar.

RKBG se limpió las manos,

sacó su guitarra

y cantó una ranchera.


En la antigüedad había una flecha que dicen que ahora apunta al corazón de Posmópolis.





y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20071022

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La Cárcel Federal
















[...] Yo fui encerrado en la cárcel de Posmópolis tres veces.

La primera vez me
dejaron entrar por haberle robado la sombra a un niño volador. Todos sabían que era un pedófilo vestido en mallas pero él tenía cara más bonita.

La segunda vez me atraparon toreando un caimán en medio de la carretera. Me denunciaron los protectores de los animales que querían tenerlo de mascota en su equipo de ping-pong.

La tercera vez me quisieron llevar cual cortesana de fin de siglo. Me rehusé y me mandaron al cajón solitario a vivir de agua, pan y onanismos.



Yo fui encerrado en la cárcel de Posmópolis.

Y sus rejas vibran porque los asesinos explotan cuando piensan en sus madres.

Y sus techos
crujen porque los violadores de libros sólo saben lamer el parquet.

Y sus muros lloran porque los ladrones se han llevado el tapiz.

Y
sus luces titilan porque los cuellos blancos practican su matatena con ojos de reporteros.

Y sus guardias ríen porque el poeta siempre es el
primero en caer.



Yo fui encerrado en Posmópolis.


De noche veía el cielo y de día el lago, pero adentro sólo podíamos rayar la pared.





Dentro y sin misterio comí
escapularios de reserva.

Posmópolis, Santísima Posmópolis


20071014

Las 3275 Maravillas de Posmópolis. La Guía Telefónica.

[...]

Hablé a ese número embotellado, maldito, lleno de cuerpo: […]
Te escuché acercándote: me despedazarías: soy de arena.

De un soplo desaparecen los números telefónicos de Posmópolis, como glaciares descendiendo por la espina dorsal.

El norte.

El sur.

Ya nadie le habla a nadie.
Ya nadie escucha a nadie.

Cuerpo a cuerpo, sin palabras, es gozar.

Quien escribe esto, no es un explorador de la piel o de la carne.
Quien escribe esto, notifica cada maravilla que encuentra en su camino a quien está del otro lado de esos números arrojados en los rincones deprimidos de la ciudad.

Sin más suerte que esperar.

Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20071009

Las 3257 maravillas de Posmópolis. Árbol Mayor


[...]



El Árbol Mayor de Posmópolis sugiere que aquellos que buscan la magia de la juventud podrán acceder a ella. Aunque la mayoría de los arribistas protestan por la comunión que se lleva acabo al rededor de él cada año para el gobierno de la ciudad resulta altamente redituable.

Tan sólo el año pasado el turismo al rededor del árbol logró captar el producto interno, bruto e inteligente, igual a la mitad de ese año. Según algunos analistas del mercado especulativo de Posmópolis han visualizado que las ganancias continuarán algunos años más pero que no se debe confiar meramente en una botánica espiritual.

Diógenes Pirulero, autoproclamado Rey de los Imbéciles, por su parte ha comenzado una capitalización de las tierras para que no sean usadas con fines de depósito. "Llevaremos la lucha contra cualquier forma de malversación de este lugar o de filtración de material radioactivo" dijo a EGOS después de levantar una escupidera con la figura de Bi-Gorra.

El Ayuntamiento ha declarado que aunque este año el turismo se mantendrá controlado será necesario que cada posmopolita cargue con un rifle "por si las moscas".

Justo abajo del árbol mayor se puede leer:

"No pisar el césped.

Alimente los animales sólo con pachuli y toluache.






Posmópolis, Santísima, Ecoloca y Dendrofílica Posmópolis."


20071002

Las 3257 maravillas de Posmópolis. La Pirámide del Arqui-Soda-Pop














[...] Cuando consultamos al Arquitecto Soda-Pop sobre la construcción de aquella pirámide de interés social ubicada al lado de la fábrica de caramelos bonsái lo único que recibimos fue un portazo.

Quisimos indagar con todos: con la constructora, con los dueños del predio, con los albañiles e inclusive con el portero que trabajaba ahí, sin embargo nunca encontramos alguien despierto. Se veían tan tiernos que preferimos seguir buscando.

Después de varios años la pirámide terminó construida, alta como la vanguardia de Posmópolis, firme como la prominencia del gobierno en turno, desolada como el resto de las calles a su alrededor.

Mientras nos alejábamos del monumento un vagabundo que paseaba por el lugar nos dijo al oído:

“ustedes no creen nada, creen todo, una pared de mármol y dos amantes que se escondieron en la grieta principal. ustedes no creen nada, creen en todo, la llave del agua aún está abierta en el último piso y la cascada se puede apreciar por las noches.

báñense, en el agua o en el lodo, firmen sus cuerpos con el organismo primigenio que desemboca de este palacio de ruinas indomables. eso son: incrédulos, yo les doy la palabra y ustedes la rompen, yo les doy la bandera y ustedes lanzan el asta.

esto les digo: la mansión ha sido emancipada de sus vísceras, de sus inconscientes nocturnos con los que fueron llevados a dormir niños en vientres de suripantas desesperadas. esto les digo: ustedes son los verdaderos hijos del granito.

ustedes y su posmópolis, su reputísima y santísima posmópolis”.

20071001

Las 3257 maravillas de Posmópolis. El Lugar de las Conferencias.




[…]

En el banco de fusilamiento, veo un público ausente y todo es pasar, todo se sucede y entonces yo no entiendo los ánimos de hacer permanecer ciertos cuadros, algunas esculturas, todos los amores.

Y entonces pensé que estas líneas que lees sería mi última conferencia a la cual titulé: Por una Historia Universal de la Desaparición. El Atentado a los Vestigios.

Esta conferencia que ahora lees, sin embargo, me llevó por toda Posmópolis. Hablé frente a todos y frente a nadie. En todas partes y en ninguna. En cualquiera de las colisiones posibles: una ambulancia que se estrella con una camioneta de mensajería.

(¿Y qué soy yo?, me preguntaba, ¿Un conferencista o un escritor de ficciones?)

Y yo tan sólo quería silencios oportunos:







(como éste que pasó)

Estuve por toda Posmópolis dando conferencias. Jamás desaparecí. Me di cuenta que en Posmópolis una forma de inmortalidad es enunciar pláticas, conferencias frente a un público ausente, donde nadie sube las escaleras a golpearme; a que les firme un libro aún sin publicar… Es la acción de la ausencia. No hay nada más luminoso que una estrella distante.


Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20070928

Las 3257 Maravillas de Posmópolis. El Caballo de ERP.

















“[…] Ramírez Pedrajo cabalga. Al lado del galope y de sus pasos, en la tierra, hay cuerpos rendidos, desnudos, juntos-amontonados, dados, arrojados: como frutos prohibidos suspendidos de una rama. Algarabía, quietud […]”.

Un instructivo para desarmar esculturas indica que éstos son los restos del caballo blanco que montaba ERP cuando sitió Posmópolis. Muchos pasan hoy alrededor de las piezas sobrevivientes del caballo blanco que montaba ERP cuando sitió Posmópolis.

Pero la gente no lo toca.

No lo montan.

Es un sacropersonaje.

Dicen que ERP debe regresar por él y completar su estructura: hay partes del animal que ERP se las llevó en su viaje al vacío

La parálisis de los restos del caballo es aparente. El hecho de que éste esté inmóvil provoca que la tierra se hunda cada año varios metros. Incluso hay quienes afirman que si uno se agacha y pone su oído en el asfalto escucha el galope, esto sin importar si se encuentra lejos o cerca de los restos del caballo blanco que cabalgaba ERP cuando sitió Posmópolis.

Quizá el sitio no fue conquistar la polis, sino grabar el galope hasta el infinito.

Sí, quizá ése fue el legado de ERP.

La herencia.

El galope.

20070923

Las 3257 Maravillas de Posmópolis









[...]











Según dicen los que saben, una de las Maravillas de Posmópolis se encuentra detrás de un parque acuático donde los diputados van a tirarle migajas a los patos. Estas personas aseguran que entre los arbustos se encuentra armamento en perfecto estado de la Invasión a Posmópolis del 10'.

"El equipo de artillería aún apunta hacia la Mansión Gubernamental. Estamos seguros que entre los arbustos deben quedar restos de la pólvora y municiones con las que realizaron el Asedio de Ropa Interior”, comenta el especialista en balística histórica de la Facultad de Semejanzas a la Historia de la Universidad de Posmópolis.

Ante las últimas declaraciones del asunto algunos servidores públicos han decidido detener sus labores de cama y comenzar con un proyecto sobre las Maravillas de Posmópolis. El proyecto se llamaría “Restauración y Hallazgo de las Maravillas de la Ciudad” o RHMP. Los ciudadanos de la ciudad, aunque escépticos, están alegres por este pronunciamiento para recobrar un patrimonio que se creía perdido desde las Elecciones al estilo Póker cuando se perdió la Eroteca del Norte, o al menos así nos lo dejó saber la gran sonrisa y el baile cachondón de la botarga que nos acompañó al realizar esta investigación.