20071001

Las 3257 maravillas de Posmópolis. El Lugar de las Conferencias.




[…]

En el banco de fusilamiento, veo un público ausente y todo es pasar, todo se sucede y entonces yo no entiendo los ánimos de hacer permanecer ciertos cuadros, algunas esculturas, todos los amores.

Y entonces pensé que estas líneas que lees sería mi última conferencia a la cual titulé: Por una Historia Universal de la Desaparición. El Atentado a los Vestigios.

Esta conferencia que ahora lees, sin embargo, me llevó por toda Posmópolis. Hablé frente a todos y frente a nadie. En todas partes y en ninguna. En cualquiera de las colisiones posibles: una ambulancia que se estrella con una camioneta de mensajería.

(¿Y qué soy yo?, me preguntaba, ¿Un conferencista o un escritor de ficciones?)

Y yo tan sólo quería silencios oportunos:







(como éste que pasó)

Estuve por toda Posmópolis dando conferencias. Jamás desaparecí. Me di cuenta que en Posmópolis una forma de inmortalidad es enunciar pláticas, conferencias frente a un público ausente, donde nadie sube las escaleras a golpearme; a que les firme un libro aún sin publicar… Es la acción de la ausencia. No hay nada más luminoso que una estrella distante.


Posmópolis, Santísima Posmópolis.

6 comentarios:

24 de Enero dijo...

i-n-t-e-r-e-s-a-n-t-e

istharb dijo...

Está ya demostrado, no es la empanada que tengo, que ayuda, ayuda, pero no es. Es que no entiendo lo que dices

Un beso

El Dueño de los Cajones dijo...

necesito leerte máS PARA ENTENDER TU UNIVERSO.

La Gata Insomne dijo...

hola
yo estuve en ese banco escuchando tu no conferencia,
estaba tan ausente que todos lo notaron
respecto al asedio de ERP se sabe tanto que no puedes sino especular
especula el epejo cuando muestra trotando al caballo inmovil que atraviesa trotando la pradera despejada y subterranea

meridiana dijo...

Es increìble los efectos que provoca la ausencia.
Aquì estamos, virtuales, con esa presencia tan efìmera...

Liliana.

Eloi BLQ dijo...

como efímero es un fusilamiento de ausentes que pasan sin hacer ruido. Inmortales ficciones inventandos silencios de estrellas donde no vive nadie. Son como todos los amores desconocidos juntos, un efímero mundo que se crea en los corazones depresivos.

Suerte hay de esos discursos inescuchados... que reverberan en las mentes de los ausentes