20090930

Los nombres del amor en este texto

(...) en posmópolis las historias de amor están desperdigadas. nuestra distancia, más que temporal, es espacial: grandes filas, niveles, volúmenes de puntos suspensivos. éste es nuestro dolor: los no lugares del amor.

y de nuevo, por siempre, de todas formas: posmópolis, santísima posmópolis.

20090928

Make it till monday

En Posmópolis, nuestro peso se define según nuestro sentimiento cada vez que es lunes. A veces la existencia es un lunes prolongado. Yo, el Excritor de Posmópolis, espero que (pronto, muy pronto) sea un sábado por la mañana.

¿Alguna vez se han sentido así?

20090924

20090923

2666.- Mínimas de Posmópolis

En Posmópolis escribir es una pulsión.

(...)

Después de 2666 años, el Escritor sin Cabeza logró escribir el texto perfecto: borró todos los libros y dejó los puntos suspensivos. Lo que resta (ese texto sitiado por los espacios en blanco) quedaba a merced: listo para ser fecundado.

20090917

Cuatro: Máximas de Posmópolis.

En Posmópolis, el lugar máximo de inspiración para escribir es al alba, o en la penumbra, en una cantina.

(...)

La mayor parte de la obra del Escritor sin Cabeza (es decir aquellos libros que logró borrar) la realizó en un tugurio acompañado de su caballo.

20090914

Tres: Máximas de Posmópolis.

En Posmópolis, el concepto de lo "Original" equivale al último registro de la memoria. Este último registro se borra conforme le suceden otros recuerdos.

(...)

Lo que el Consejo Ejecutivo de Fundadores de la ciudad nunca ha entendido es que inevitablemente, en Posmópolis, cada vez que alguien estornuda, parpadea o aplaude la ciudad se refunda: las piezas toman su lugar original. Para conmemorar el hecho, en cada conmemoración, los Posmopolitas fundan una nueva cancha de fútbol con los respectivos tablones; literas que llegan hasta el cielo; escaleras de caracol que trepan hasta el universo (alto cada vez más alto); índices, anexos, bibliografías, la ciudad de los textos, los textos sobre el mantel...

20090911

Dos: Máximas de Posmópolis

Para destruir la ciudad nebulosa (Posmópolis) es necesario aplaudir hasta que el anuncio luminoso de "Aplausos" colapse.

(...)

Fuimos al lugar del adoctrinamiento: el edificio de La Fundación. Ahí cursábamos el curso introductorio de Destrucción de Urbes en el salón 90210. El Comediante de Posmópolis (aquél que nos recibió en el Aeropuerto de la ciudad) nos presentó al Ideólogo de Posmópolis quien nos presentó al Motivador de Posmópolis: Monseñor Solís. El Motivdador de Posmópolis alzó las manos, fijó la mirada al cielo y con una voz solemne y grave nos dijo:

"Hermanos...Para destruir una ciudad hay que hacer algo ya. Lo inmediato es dejar los lápices a un lado, guardar las libretas de apuntes, desconectar los artificios y orar durante un minuto de silencio... Y luego, aplaudir hasta que el cemento colapse".

Después del adoctrinamiento entendí que para acercarme a una definición de Posmópolis tendría que hacerlo desde el espectáculo: Posmópolis es el espectáculo de los últimos minutos de una faena: los Posmopolitas se ponen de pie, aplauden al héroe muerto, a la bestia herida, hacen un corte y pasan a lo que viene. Posmópolis es el espectáculo del olvido.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20090903

Máximas de Posmópolis

Máxima Número 2666.- En Posmópolis la Luz es Absoluta.

Íbamos rumbo al Barranco de la ciudad. Después de algún tiempo imposible de cuantificar teníamos el plan perfecto para saltar desde el despeñadero rumbo al Fin de Posmópolis: el fin del verbo. Al llegar al borde se nos olvidó cómo saltar. Recuerdo que ese día no llevabamos paracaídas. Quizá era parte del plan. No sé qué fue lo que nos pasó: ¿por qué no saltamos?

La respuesta, pienso, está en la escritura: estar frente la hoja en blanco (como estar frente al barranco) y tener (en la mente, en la corazón, en los órganos) la descripción precisa del personaje: Rakel Bigorra. Y al poseerla: soltarla, dejarla ir. Quizá el fin del mundo (de Posmópolis, del verbo) sea igual a preferir la simplicidad del tiempo y de la vida: detenerse, desnudarse y estar así: sin nada para este mundo y el resto para el olvido.

Y Posmópolis, Santísima Posmópolis.

20090902

El escritor que venía del futuro

(...) 2 páginas faltantes.

"Yo vengo del futuro. Por eso no escribo y me dedico a borrar de adelante hacia atrás, del pasado al futuro, todo libro que exista en las bibliotecas personales de Posmópolis", dijo el Escritor sin Cabeza al iniciar su cátedra en la Escuela Dinámica de Escritura Paranormal. Los estudiantes repudiaron su hipótesis por impotente y caduca, lo humillaron e interrumpieros sus lecturas. Ese dolor lo acompañó hasta su muerte en el año 2666.

20090901

El Comediante de Posmópolis


(...) Llegué en el avión vespertino. La sala de arribos olía a garnachas y ollas llenas de aceite. Nos esperaba el comediante de la ciudad. Al vernos dijo que dejáramos las maletas back pack en el suelo. Sacó del bolsillo interior de su saco una pistola. Disparó. No salieron balas. (A veces, incluso en Posmópolis, ocurren milagros). De la ventana de expulsión salía una banderita con la leyenda de "Bang!". El comediante dijo: "Bienvenidos a Posmópolis".



(al fondo se escucha una grabación de risas durante 15 segundos).