20100327

Cruzo el desierto.

Monseñor Solís levantó las manos en señal de oración. Su voz sonaba frágil, como yo. Y dijo:

“(...) por las siglas de los siglos: amen”.

Salí de la ceremonia religiosa, del lugar donde cada día a primera hora nos congregamos para concertar el rito: que Posmópolis salga triunfante. Ese día ganó Posmópolis, pero era una victoria especial, traída de ultramar, allá a lo lejos donde sólo habitan los desiertos. Entonces recorrí las calles del centro hundido con vos, buscamos un árbol que nos diera sombra y luz. Buscaba una frase para vos, palabras que embonaran para vos: tu oído, en la sombra cerca de tu nariz y en la luminosidad cuando me dices “Oye...”. En el árbol de Posmópolis, encontré la frase, esa frase para vos: Gana el Amor.

4 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

Por textos así es que a veces me desarmas por completo. Pero me gusta, porque me sorprendes cada vez más. Porque te vas quedando en mí.
Recibo tus mensajes mientras te escribo esto, y no deja de hacerme sentir muy feliz saber que tu corazón vuelve a tener latidos y que está rojo de nuevo. Aunque (y dirás que me pienso mucho las cosas) no dejo de pensar en qué habrá después del amor. ¿Qué sigue? Siento amor -elijo sentir amor- pero, ¿qué viene después?

Estoy muy contenta, E.: estás conmigo en el desierto que cada vez se va poblando más rápido, coincidimos en mucho (a pesar de las distancias). Y elegí, de todo el amor, tu amor.


Te quiero.

M.

Noesperesnada dijo...

Paso y percibo el momento de intimidad. Cuidadoso sigo, casi en puntas de pies para no entorpecer...

mig dijo...

santisima posmopolis

marianalisis dijo...

lindo lindo.
Gana el Amor.

(Lo de los dibujos me lo estoy planteando seriamente :) )
Abrazos.