20091123

Demoliciones de Posmópolis

El ideal de la belleza era visitar cada noche y media al cuerpo amado y esculpirlo, armarlo de nuestros deseos, dilemas, humores estacionarios. Esculpirlo, y detallarlo, hasta lograr (justamente) el ideal de belleza: hacer de los contornos meras franjas invisibles, hacer del cuerpo un cuerpo invisble, menos que arena, cenizas o tiempo transcurrido en nuestros relojes mentales.

Después, cada noche y media habrá que amar no al fantasma, ni a la perdida. Habrá que amar algo por suceder, alguien por-venir: el siguiente cuerpo, el que nos espera y aguarda, al que volveremos a hacer invisible. Y así ad infinitum.

8 comentarios:

Noesperesnada dijo...

Detrás de lo que Kundera define como la obsesión lírica de buscarse así mismo en las mujeres, condenado a vivir desengañado en la búsqueda de ese ideal que como todos sabemos nunca puede encontrarse…

flash back tour dijo...

Un tiempo de pasciencia que anida en lo no dicho, en lo invisible, en el futuro. OH dulce Posmópolis, arrancame la vida de un tirón..

. juana, dijo...

ama siempre.
en posmopolis, ama siempre.

Nalda dijo...

La espera de lo perfecto es infinita... Es cuestión de tener tiempo, todo el tiempo del mundo.

Besos

mig dijo...

mientras puedas amar esta perfecto
hay algo perfecto en posmopolis?

Espérame en Siberia dijo...

Yo le esperaré sentada, porque true love waits, ¿no?

Qué hermosa manera de terminar un martes: leyéndote.

Muá.

Conciencia Personal dijo...

Ama siempre y serás mayor....

De vuelta siempre, abrazos, Monique.

La paciente nº 24 dijo...

Amar un cuerpo que no ha venido para dejarlo en el mismo sitio...maravilloso deseo elíptico.